Prevención de la rabia

Prevención de la rabia

Esta enfermedad ha sido temida a través de toda la historia.
No todo perro, persona o animal mordido por un animal rabioso presenta la enfermedad; pero si el virus de la rabia hubiera comenzado a reproducirse en el cuerpo, ya no es posible la recuperación.

La rabia es causada por un virus trasmitido por contacto con saliva infectada, de costumbre por medio del mordisco de un animal o murciélago rabiosos. Alguna vez se creyó que el perro era el huésped que alojaba el virus, con el hombre y otros animales como huéspedes accidentales. Más tarde se supo que todo mamífero es susceptible a la rabia.

La vacunación contra la rabia fue una de las primeras medidas preventivas buscadas. Hace más de cien años, Pasteur obtuvo un tipo de vacuna afortunada que todavía se está produciendo en algunas partes del mundo. En los últimos años se han descubierto nuevos métodos y vacunas y se han iniciado programas que han reducido en gran parte la incidencia de la rabia en los perros. Prevención de la rabia

Los perros son aún la fuente directa fundamental de rabia en el hombre. Los mordiscos de perro al hombre son comunes y siempre que una persona ha sido mordida por un perro desconocido o un animal silvestre, existe el temor de que tal vez pudiera estar rabioso.

Cualquier perro u otro animal que muerda a una persona debe ser identificado tan pronto como sea posible y mantenido bajo observación profesional hasta que puedan hacerse las pruebas para determinar si verdaderamente tiene o no rabia. Si un perro es mordido por otro perro o animal, será necesaria la misma información, por supuesto, y debe buscarse el consejo profesional lo antes posible.

En los últimos años, no solo los carteros, y el personal de entregas es mordido por perros que, supuestamente, están protegiendo su territorio, sino que muchos caminantes y ciclistas han demostrado ser el blanco de perros que tienden a atacar a todo lo que se mueve de prisa. Saber que el perro esta vacunado contra la rabia constituye cierto consuelo para la persona mordida; pero igual esa mascota deberá someterse a un riguroso control antirrábico por parte de un profesional

Rabia

La rabia es una enfermedad bastante grave que ha cobrado miles de vidas humanas en el mundo, y que no ha sido erradicada de nuestro país, por lo que es importante que cada año todos los peros y los gatos sean vacunados. Una de las principales causas, por la que no se ha logrado controlar la enfermedad en un 100 %, es el número tan elevado de animales callejeros. Constituyen un gran foco de infección de ésta así como de muchas otras enfermedades. Desgraciadamente, la sociedad no atiende las campañas para el control de la población de pequeñas especies, e incluso defienden a perros y gatos callejeros. Con todo, es importante que los vacunen y desparasiten, y aprovechen las campañas de esterilización gratuita con el fin de evitar el crecimiento desmedido de estos animales que muchas veces sólo tienen dueños ocasionales. Sólo así puede controlarse la transmisión de la rabia, así como de muchas epidemias.

Transmisión

Se transmite principalmente por la mordedura profunda de un animal infectado, a través de la saliva. El virus penetra el tejido nervioso, para luego migrar hasta el sistema nervioso central y las glándulas salivales de donde se libera.

El consumo de carne de animales muertos e infectados no sometidos a cocción también es un agente de contagio.

Existen animales que pueden transmitir la rabia sin presentar signos clínicos.

El virus, sin embargo, no resiste el calor, además que muchos desinfectantes lo inactivan fácilmente.

Los signos clínicos se presentan de 2 a 8 semanas después de la infección, que es el tiempo de incubación del virus.

La rabia comprende tres fases:

Sin signos evidentes.

La primera fase con frecuencia pasa inadvertida, pero puedes notar signos sutiles de cambio de comportamiento, fiebre, reflejos lentos y que tu perro se lamen constantemente en el sitio de la mordida, como si tuviera mucha comezón.

Furiosa.

El sistema nervioso central ya es invadido: notarás signos de comportamiento errático, como irritabilidad, inquietud, ladridos, agresión por episodios, ataques a objetos inanimados, rascan, gruñidos inexplicables, fotofobia y comportamiento sexual anormal. También puede tu mascota desarrollar desorientación y convulsiones.

Paralítica.

Se desarrolla parálisis, que frecuentemente primero afecta a la extremidad mordida, luego la faringe –percibirás un cambio en el ladrido. Siguen problemas para respirar y parálisis de la mandíbula que verás caída, lo que provocará un exceso de salivación.

Diagnóstico

Se hace un estudio de la cabeza y las glándulas salivales del animal, ya que cualquier perro sospechoso a rabia se debe poner en cuarentena o someterse a eutanasia. Y las autoridades locales se deben poner en sobre aviso a la población del área, por si mordió a alguna persona y se de pronto tratamiento; mientras se confirma si las pruebas fueron positivas a rabia.

Tratamiento a seguir

No hay tratamiento posible. El animal rabioso tendrá que ser sacrificado por las autoridades de la Secretaría de Salud. Los humanos que la padecen pueden sobrevivir si se vacunan rápidamente.

La lucha contra esta enfermedad depende de la conciencia de la sociedad para que vacunen a los perros y gatos domésticos, así como a los animales callejeros.

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Primer perro con rabia después de 27 años

Primer perro con rabia después de 27 años

Un perro murió de rabia en el barrio porteño de Almagro, tras lo cual se constató que había sido contagiado por un animal de su misma especie, lo que constituye el primer caso en los últimos 27 años en la Capital Federal, se informó ayer. En abril pasado había muerto un gato por la misma enfermedad, también en Almagro, pero luego se determinó que había sido contagiado por un murciélago. El titular del Instituto de Zoonosis Luis Pasteur, Oscar Lencina, precisó que el perro murió el sábado, en ese centro de salud, donde se constató que padecía rabia.

“El viernes nos llamaron diciendo que el animal estaba agresivo y había mordido a un miembro de la familia. Lo internamos en observación y murió a la madrugada. Hicimos las pruebas y dio positivo variante uno, contagio de perro a perro”, precisó Lencina. El perro vivía con una familia en una casa de Lavalle al 3600 y había sido traído desde Bolivia, por lo que el especialista consideró que “es muy probable que haya venido contagiado de allí”.

El veterinario se lamentó porque “en la frontera no se controla nada, sobre todo en el Norte”, por lo que podrían ocurrir nuevos hechos de este tipo. Lencina confirmó que el último caso de rabia contagiada de perro a perro se registró en la Capital Federal en agosto de 1981. “Hay animales que no tienen tenedor responsable, y hay gente que los junta de los baldíos. Esto escapa de nosotros”, advirtió el veterinario. El Instituto Pasteur estima que alrededor del 30% de los más de 632 mil perros y gatos que hay en la ciudad carecen de la vacuna antirrábica

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