Por sacrificio de perros dejó el cargo el jefe veterinario

Por sacrificio de perros dejó el cargo el jefe veterinario

Ricardo “Tito” Luzuriaga fundamentó su renuncia “por cuestiones personales”

Trascendió que no comparte la matanza de todos los canes con leishmaniasis, considera que un porcentaje puede ser tratado

Posadas. La leishmaniasis y el sacrificio de los perros enfermos son temas de constantes conflictos y enfrentamientos entre los veterinarios y médicos de la Municipalidad de esta ciudad. Tanto es así que ayer se cobró la renuncia de Ricardo Pablo “Tito” Luzuriaga, director del Instituto Municipal de Sanidad Animal (Imusa).

Los últimos están en desacuerdo con el sacrificio de todos los perros cuyos análisis de leishmaniasis resulte positivo, pues consideran que hay un alto porcentaje de canes que puede ser tratados si tiene un dueño responsable.

El otro punto de diferencia fue el uso del insecticida deltametrina en baños masivos para los perros cuyos propietarios son de bajos recursos. Esta última alternativa fue presentada públicamente por el doctor en ingeniería química, José Luis Herrera.

Sin embargo, la Secretaria de Calidad de Vida, Lilian Tartaglino, manifestó a El Territorio que no tuvo diferencias con Luzuriaga. “Anoche -por el miércoles- estuvimos en una reunión y hoy, por los medios, me entero de su renuncia, a mí no me comunicó nada”, indicó sorprendida.

Sobre el sacrificio de los perros con leishmaniasis, Tartaglino dijo que “nunca escuché un comentario diferente a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y tampoco nunca intervenimos en la casa de nadie que no quiera sacrificar a su perro”.

Con respecto al uso del insecticida de la deltametrina, la funcionaria comentó que se charló con expertos de la Nación “y jamás se puede hacer una prueba ensayo como método de control”.

La deltametrina es un insecticida que también es usado en el collar que ofrecen en las veterinarias para evitar que el vector transmisor de la leishmaniasis pique al perro.

El ingeniero Herrera incluso explicó que la deltametrina es lo mismo que se usa como base en los promocionados collares y en las pipetas para perros que “son buenos, pero caros”.

Los veterinarios que apoyan el uso de la deltametrina además sostienen que “de ninguna manera se intoxicaría al perro, ya que la dosis usada sería mucho menor a la que libera el collar en seis meses”.

En Posadas hasta el momento se sacrificaron unos mil perros en la sede del Imusa y la mayoría eran canes que fueron llevados por sus propios dueños.

También hay propietarios que abandonan a sus mascotas a su suerte y los barrios elegidos para ello son la zona de El Laurel, Santa Rita y la zona del acceso Oeste.

El martes se confirmó un nuevo caso en un hombre de 80 años de leishmaniasis visceral y se aguarda el resultado de otros cinco sospechosos, cuatro de ellos son niños.

Laboratorio en Libertad

En Puerto Libertad también se comenzó a realizar análisis de sangre de los canes para determinar si padecen o no leishmaniasis.

“Al menos en los primeros canes a los que les sacamos muestras, los análisis dieron negativo”, comentó el médico veterinario Daniel Bacarezza, profesional contratado por la Municipalidad local.

Los estudios se seguirán haciendo, primero en los perros sueltos en la calle. En caso de que el análisis de laboratorio resulte positivo, el sacrificio de los animales enfermos será inevitable, según prevé la ordenanza promulgada por el Concejo.

Aumentan los perros enfermos en Posadas

Cada vez hay más perros enfermos en la ciudad. En el barrio Itaembé Miní, que contiene a unas 4000 viviendas y se ubica al sur de la ciudad y a un km del Aeropuerto Libertador General San Martín, los vecinos están preocupados porque no hay control sanitario sobre los canes que pasean libres y que estarían infectados con la leishmaniasis .

Sobre su larga avenida principal, desde la Ruta 12 hasta el barrio Gripo, los perros esperan el control del Instituto Municipal de Sanidad Animal (IMUSA). Son casi tres km de calle donde se suceden tres escuelas, una delegación del Instituto de Previsión Social, un Centro de Salud y un complejo social de esparcimiento.

Precisamente, al llegar a la avenida 170 y 147, frente al barrio Terrazas, aparece el siguiente panorama: a toda hora pequeños pacientes que asisten al Centro de Atención Primaria (CAPS 32) juegan con estos perros, sumamente delgados y de pelaje caído, como si fuera su mascota.

Esta enfermedad se propaga entre los perros a través de las picaduras de mosquitos. La especie canina tiene una particular susceptibilidad a padecer la enfermedad, ya que su sistema inmunitario no es capaz de combatir correctamente al parásito como las otras especies.

Una vez que el parásito entra en el torrente sanguíneo se disemina por el bazo, médula ósea, ganglios, higado, riñones y la piel.

NO TIENE CURA. La leishmaniasis canina es una enfermedad producida por un parásito conocido como Leishmania chagasi, que se transmite a través de las picaduras de un mosquito muy pequeño (llamado Lutzomyia longipalpis) que pica al atardecer o a la noche.

El desarrollo de la enfermedad varía en función de los organos que se vean afectados. Los primeros sintomas pueden aparecer meses después de recibir la picadura del mosquito. La sintomatología más frecuente es perdida parcial del pelaje, caspa, perdida de peso y heridas en la piel.

El avance de este mal emergente preocupa a los vecinos. Por ello, resultaría importante realizar operativos de control de animales en esta zona para detectar la enfermedad y tratarla lo más rápido posible para evitar complicaciones.

OPINIÓN OFICIAL. Desde el Departamento de Vigilancia Epidemiológica de la cartera de Salud Pública, el jefe de Vigilancia Epidemiológica, Jorge Gutiérrez, refirió que “la leishmaniasis visceral está instalada en nuestra comunidad y van a ver más cantidad de casos”.

“Sabemos que el parásito está en nuestros perros, el reservorio está en la provincia, el vector se encuentra entre nosotros”, remarcó, y advirtió que “la población misionera va a sufrir la enfermedad y es de vital importancia trabajar en la prevención”.

LA ENFERMEDAD. La leishmaniasis es transmitida por un mosquito que transporta la enfermedad y la deposita en animales domésticos. La Leishmaniasis implica diferentes entidades clínicas. Forma cutánea, cutáneo - mucosa y viceral (Kala - Azar). Múltiples factores inciden en la manifestación de cada forma clínica como: inmunidad, distintos vectores, reservorio y ambiente. Todas son producidas por parásitos del género LEISHMANIA.

SÍNTOMAS VISCERAL. Los síntomas de la leishmaniasis visceral son:

- fiebre
- aumento del tamaño del bazo y del hígado
- caída de glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas
- pérdida de apetito y desnutrición.

RECOMENDACIÓN. En todo el mundo se producen más de 500.000 casos de leishmaniasis visceral por año y más de 57.000 muertes. Ante la emergencia de la enfermedad en la Argentina, el programa nacional dependiente del Ministerio de Salud de la Nación dedicado a la enfermedad recomienda que toda persona que proviene de la región del Noreste argentino y que presenta fiebre de más de dos semanas de evolución debe consultar al médico.

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