Cómo enseñar el ejercicio buscar y traer

Cómo enseñar el ejercicio buscar y traer

Un perro que gasta su energía en el paseo diario, llega satisfecho y cansado a casa. Normalmente se tumbará tranquilamente para descansar. Puede pasar el día perfectamente con unos juguetes (recomendamos juguetes rellenos de tipo Kong) sin aburrirse ni montar escándalos.

Para cansar a nuestro perro en poco tiempo podemos enseñarle el ejercicio de “buscar y traer”. Un perro que se engancha a este juego, y créeme la mayoría lo hará, lo cansas en 20 a 30 minutos.
¿Cómo conseguir que tu perro ejecute el ejercicio bien?

Tu perro realmente tiene que dominar 4 comandos diferentes:

* Buscar (perseguir y/o buscar la pelota)
* Atrapar (tiene que coger la pelota en su boca)
* Traer (tiene que volver a ti con la pelota)
* Soltar (tiene que soltar el objeto)
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Buscar/atrapar
Tanto la parte de buscar como la de atrapar, llama directamente el instinto de cazador del perro. Así, el atrapar un objeto podría ser el igual a cazar una presa en estado salvaje. Cuan más desarrollado sea el instinto de caza de tu perro más fácilmente completará estas 2 primeras partes.

Para animar a tu perro a interesarse por el objeto antes de lanzarlo juega un poco con el, enséñaselo, pásaselo varias veces por encima de la cabeza haz amagos de dárselo, etc.

Así, cuando lo tires, tu perro estará ansioso para perseguirlo y saldrá pitando en busca del objeto.

Problema que puede surgir:

El perro sale corriendo detrás de la pelota, llega hasta ella pero no la coge.

Posible solución:

Pueden intentar jugar más con tu perro y el objeto que usas, soltándolo delante de él cogiéndoselo justo cuando este lo vaya a oler, haciéndolo botar, rodar, tirándote a por él. Recuerda que tu perro no es tonto y que si ve que tú te diviertes con la pelota, él también querrá. Si eso no funciona intenta cambiar de objeto hasta encontrar uno que le motive

Traer
Cuando tu perro haya encontrado el objeto y lo tiene en la boca tiene que acudir a tu llamada. Esto te será más fácil si tu perro ya domina la orden “ven”

Orden “Ven“:
Si no domina este ejercicio todavía, puedes elegir la hora de la comida para practicar esta orden. Mientras el perro se aproxima hacia ti dile “Ven”. No es necesario que se lo digas chillando ni en un tono de voz alto. Todo lo necesario es un tono de voz firme y agradable. Cuando el perro se aproxime hacia ti para obtener su comida, elógiale por “obedecer” la orden. Sigue practicando esto en cada caso en el que puedas pensar en que el perro se acercará hacia ti, independientemente de si es o no la hora de la comida, ya que no querrá asociar siempre la comida con la orden.

En esta fase es cuando los problemas suelen ser más frecuentes. En efecto a muchos perros les cuesta entregar el objeto que han perseguido con tanto ahínco (su presa).

3 problemas que se pueden presentar:

1. Se aleja con el objeto en la boca y te anima a perseguirle
2. Te lo trae pero cuando intentas cogerlo, escapa con él
3. Cuando lo llamas deja el objeto en el suelo y viene hacia ti sin él.

Posibles soluciones:

1 y 2. Lo mas importante en el primero y segundo caso es sobretodo nunca correr detrás de tu perro para que te entregue el objeto ya que de esta manera pierdes el control de la situación y el juego de tirar y traer se convierte en “píllame si puedes” donde él que manda es tu perro.

Si tu perro se tumba a mordisquear el objeto o incluso se aleja con él, puedes intentar enseñarle un trozo de comida o algo que le guste más que la pelota, para convencerle que te la traiga.

3. El caso más complicado de resolver es si el perro deja la pelota en el suelo cuando lo llamas y vuelve él solo. En ese caso, pide ayuda a un amigo. Cuando tires la pelota tanto el perro como el amigo deben ir hacia ella, normalmente el perro llegará antes a la pelota y la cogerá en la boca. Cuando tu amigo llegue hasta donde esta el perro, llama a tu perro y observa que hace si vuelve con la pelota o no. Algunos perros al percibir al amigo como competencia directa no soltarán la pelota.

Si el perro hace lo de siempre y suelta la pelota para volver hacia ti, en este caso tu amigo deberá recoger la pelota y traértela (en la mano por supuesto no la boca). Cuando tu amigo llegue a ti que te entregue la pelota delante del perro de manera bien visible para que el perro vea bien lo que pasa y tu también de manera bien visible dale “una recompensa” a tu amigo (un trozo de queso, chorizo, salchichón: algo que le guste a tu perro y por supuesto que tu amigo pueda también comer :-)). Vuelve a tirar la pelota. No te extrañe que al cabo de unas pocas repeticiones, tu perro te traiga el mismo la pelota. Cuando lo haga prémiale a él.

Suelta
Una vez que hayas conseguido que tu perro se acerque a ti con la pelota en la boca, habrá llegado el momento que suelte el objeto.

Para ello no debes nunca tirar del objeto hacia ti ya que lo único que conseguirás es que tu perro tire hacia él, transformándose el juego en un juego de tira y afloja (demostración de fuerza).

La forma más fácil de conseguir que el perro suelte lo que lleva en la boca, es con algún objeto que valora más que el objeto que tiene en la boca. Que puede ser un trozo de su comida favorita u otra pelota. Cuando suelte el objeto le tienes que elogiar y inmediatamente repetir el ejercicio, porque así comprenderá que soltar el objeto no es el final del juego, sino el inicio.

Hay personas que al principio usan dos pelotas u objetos idénticos, tiran una y cuando el perro se acerca con ella, tiran la otra hasta que el perro se da cuenta que de lo que se trata es soltar la pelota para que se la vuelvas a tirar, que eso es lo divertido.

La mayoría de los perros con una educación básica dominarán este ejercicio en 2 o 3 sesiones. Pronto tu perro entenderá el ejercicio entero y puede empezar una media hora de entrenamiento intensivo de buscar y traer la pelota. En la mitad del tiempo cansas a tu perro y consigues un perro tranquilo y satisfecho durante todo el día y eso sin agotarte tú.

Un último consejo
A muchas personas les cansa tirar una pelota. Si este es tu caso, podrías usar una raqueta de tenis para golpear la pelota más lejos con menos esfuerzo, o usar un Frisbee, Bounzer o Wubba que con son todos objetos especialmente diseñados para el juego de buscar y traer.

Adiestrar al perro para que no muerda tus cosas

Adiestrar al perro para que no muerda tus cosas

Existen varios motivos por los que nuestro perro muerde nuestros objetos más preciados; la ansiedad, el aburrimiento, el dolor de encías o la hiperactividad son los más frecuentes.

Si tenemos un cachorro de entre tres y seis meses podemos entender este comportamiento como algo normal, ya que lo más seguro es que les duelan las encías porque le están saliendo los dientes. Para evitar que se acostumbre a morder nuestras cosas es recomendable que le compremos juguetes que pueda morder, huesos, pelotas… Antes de darles cualquier objeto debemos asegurarnos que no sea tóxico ni perjudicial para su salud y que tenga un tamaño adecuado para evitar ahogamientos. Los juguetes que pitan suelen ser sus preferidos, pero pueden volvernos locos. Nunca debemos darle zapatos viejos o cosas nuestras, ya que nuestro perro no diferenciará un zapato viejo de uno nuevo. Si elegimos los huesos naturales para que nuestro perro se desahogue, debemos tener en cuenta que no sean de pollo, ya que pueden astillarse. Los huesos de jamón son los más recomendables siempre que tengan un tamaño adecuado.

Si a pesar de sus juguetes nuestro perro prefiere los objetos de nuestra casa debemos vigilarlo a todas horas para poder reprenderle en el instante que intente mordisquear algo. Si encontramos a nuestro perro mordiendo, por ejemplo la pata de un sofá, debemos ser firmes y contundentes, un fuerte NO le dirá que lo que hace no está bien, seguidamente lo apartaremos de ese lugar y le daremos su juguete para que lo muerda. Esto debe ser suficiente para que nuestro perro no vuelva a morderlo, pero hay que ser constantes, la mayoría no lo aprenderán a la primera. No debemos desanimarnos ni reprenderlo con castigos físicos. Los periódicos enrollados no son un buen método de aprendizaje.

Normalmente, nos encontramos que nuestro perro ha mordido muchas cosas cuando nosotros no estábamos en casa, si vemos que ha mordido algo pero no lo hemos pillado infraganti, es inútil y absurdo regañarle o castigarlo por ello. A pesar de los desastres que pueden llegar a causar, los muebles carísimos que pueden romper o los valiosísimos objetos que pueden destrozar, no debemos perder los nervios, los castigos físicos lo único que consiguen es convertir a nuestro amigo en un animal asustadizo.
Lo más eficaz para evitar que nuestro cachorro muerda todo cuando no estamos, es dejarlo en una habitación vacía o con cosas que no pueda morder y destrozar, este es el mejor método, pero antes de encerrar a nuestro amigo, es preferible que le demos un gran paseo o que haga algo de ejercicio, así conseguiremos que durante el tiempo que esté en esa habitación no lo tome como un castigo, sino como un descanso.

Cuando nosotros estemos en casa, debemos dejarlo que juegue y examine todos los rincones, pero siempre bajo nuestra supervisión, un descuido puede ser el momento perfecto para que un perro rompa todo lo que haya a su alcance. Debemos anticiparnos y cuando simplemente este oliendo la pata de la mesa o un zapato, avisarle con un fuerte NO que eso no lo puede hacer.

En el caso de que nuestro perro tenga más de un año, el comportamiento de morder todo lo que haya a la vista es un problema. Podemos achacar esta conducta a la falta de ejercicio, al aburrimiento y a la ansiedad. Si dejamos a nuestro perro demasiado tiempo sólo es muy posible que debido al aburrimiento, empiece a morder todo lo que tenga a su alcance. Cuando un perro está aburrido es capaz de todo. En este caso, lo único que podemos hacer es ejercitarlo antes de dejarlo varias horas sólo.

Un paseo de cinco minutos para que haga sus necesidades no es suficiente para gastar la energía sobrante de un perro. Si queremos evitar que emplee esa energía destrozando nuestra casa, debemos cansarlo y pasear media hora mínimo antes de irnos. Cambiar la rutina de un perro no es fácil, requiere mucho tiempo y dedicación, pero no es imposible. Para estos casos, aunque nuestro perro sea adulto, podemos dejarle juguetes o huesos para que se entretenga.

Si nuestro perro, a pesar de dar largos y agotadores paseos, sigue destrozándonos la casa debemos considerar la opción de que sufra ansiedad o algún otro problema más grave. Los perros de avanzada edad pueden sufrir un trastorno llamado Síndrome de Disfunción Cognitiva, es una enfermedad similar al Alzheimer en los humanos. Esta enfermedad afecta entre otras muchas cosas a la capacidad de aprendizaje del perro y a su memoria. Para tratar estas enfermedades es recomendable acudir al veterinario de confianza.

Como evitar que se escape de casa

Como evitar que se escape de casa 

Recomendamos que mantenga a su perro adentro a menos que esté presente para supervisarlo mientras esté afuera. Los perros son animales de manada y necesitan socializar con usted y con el mundo que los rodea. Si saca a su perro a caminar periódicamente (por lo menos dos veces al día), puede brindarle el ejercicio y estímulo mental que necesita.

Si en algún momento debe dejar a su perro afuera, manténgalo en un jardín que tenga una cerca segura para que no pueda escaparse. Dentro de los límites seguros de su jardín, el perro debe poder refugiarse de manera apropiada en caso de lluvia, nieve, viento fuerte y otro tipo de clima inhóspito. También puede brindarle un corral canino cubierto (canil) en donde haya una perrera. Ésta es una buena opción si no puede cercar su jardín o si su perro tiende a brincar la cerca para escaparse del jardín.

No recomendamos que para evitar que su perro se vaya de su casa lo ate, ya que es probable que el animal se frustre y se porte en forma destructiva o agresiva. También podría enredarse en la cadena, cuerda o correa y, como consecuencia, lastimarse gravemente.

Sin embargo, si considera que debe atar a su perro, use una “polea para perros”. Para hacer una, pase un alambre grueso o una cuerda por un anillo y afiance los extremos del alambre o la cuerda a dos postes o árboles. Después conecte la correa del perro al anillo. Asegúrese de que la correa sea lo suficientemente corta como para evitar que se enrede, pero lo suficientemente larga como para que el perro pueda acostarse. La polea puede estar elevada o a nivel del suelo. Deje por lo menos 15 pies (4.5 metros) de espacio para que el perro pueda moverse y asegúrese de retirar todos los objetos y desechos que pudieran lastimarlo o hacer que se enredara. No ate la polea para perros junto a escaleras, cercas, plataformas o porches y asegúrese que esté a una distancia segura de todos los “puntos de escape” posibles. Cuando use este tipo de polea, nunca use un collar corredizo (o collar de castigo o de ahorque), sino un arnés de nylon o cuero. No deje a su perro amarrado afuera por períodos prolongados.

La ley de Colorado exige que las personas se aseguren que sus perros tienen acceso a refugio apropiado, agua limpia en todo momento y, de ser necesario, alimento.

Es mejor brindar a su perro un tazón de agua que no pueda volcarse o colocar el tazón en un área donde no lo vaya a volcar. Puede cavar un hoyo y colocar el tazón a nivel del suelo. Esto no sólo evitará que se vuelque, sino que también mantendrá fresca el agua. Asimismo, es aconsejable dar a su perro juguetes seguros apropiados para su tamaño.

Hacer las deposiciones fuera de casa

Hacer las deposiciones fuera de casa 

Normalmente un cachorro hace sus necesidades donde quiere , si no se le enseña acabará por convertirse en un adulto incorregible.

A cualquier persona le molestaría que su perro se orine en la alfombra o en la rueda del coche que acaba de lavar.

Es lógico, pero…¿nos hemos puesto a pensar si el perro comprende que su actitud nos molesta?

Es labor del amo que su mascota comprenda lo que se espera de el. Y no es una labor fácil.

Hay diversas teorías sobre los métodos a emplear. La más popular y que sin duda conocerá, es la del “periódico”. Nada menos recomendable, ya que el animal se sentirá agredido por lo que para el es un acto natural. La clave del éxito está en que el perro comprenda donde puede hacer y donde no.

Para conseguirlo hay que proporcionarles las ordenes para que en un plazo aproximado de cuatro semanas terminen con este “sucio”problema.

El método que emplearemos se basa en el hecho probado de que el perro no hace sus necesidades en el entorno próximo a su área de dormir. Pero antes de entrar en más detalles, permítanme que les recuerde que deben emprender esta tarea con mucha paciencia, constancia, firmeza, cariño y buen humor, de otro modo, los resultados no serán satisfactorios ni para nosotros ni para nuestro cachorro.

Supongamos que empezamos hoy mismo a poner en práctica el método. Esta noche, antes de irnos a dormir, daremos un corto paseo con nuestro perro. Pondremos la alarma del despertador una hora antes de la habitual. Si dispone de una jaula tipo kennel debe encerrar al perro. Si no tiene jaula, átelo a la pata de la cama o de algún mueble en el lugar donde duerme habitualmente. Cuando suene el despertador, saque inmediatamente al perro y siempre con su correa, llévelo al lugar donde quiere que - haga - sus - necesidades.

Es muy importante felicitarlo y premiarlo efusivamente cuando lo haga bien. Regresaremos , lo pondremos en su jaula de nuevo y nosotros iremos a recuperar esa hora que nos falta. A las tres horas repetimos la operación.

Siempre atado, lo sacamos al mismo sitio. Una vez que haga sus necesidades lo premiamos. Ya lo podemos dejar suelto un rato y regresamos a la casa. Es importantísimo que la persona que se quede en la casa durante el día, repita estos pasos cada dos o tres horas. Ya no es necesario devolverlo a su jaula hasta la noche. Al día siguiente nos levantaremos a la de todos los días y lo primero…., adivine….. Sacar al perro, atado con su correa al mismo sitio del día anterior.

A lo largo de este día espaciaremos una hora los intervalos de salida. Cada tres o cuatro horas, lo sacaremos con su correa al lugar elegido.

Por la noche de nuevo a su jaula. Los días sucesivos iremos aumentando el tiempo entre las salidas hasta que el perro se acostumbre a salir a intervalos de 6 o 7 horas, que es el tiempo promedio que alguien pasa fuera de su casa. Ya ha llegado el momento en que podrá dejar a su perro dormir fuera de la jaula. Recuerde que es importantísimo recompensarlo y felicitarlo cada vez que lo saquemos y consiga el objetivo.

No debe regañarlo ni pegarle si se hace antes de que le de tiempo a salir de casa y sáquelo de todos modos.

Debe lavar y desinfectar los lugares de la casa donde el perro hizo equivocado. Para evitar que lo vuelva a hacer en el mismo sitio, es recomendable rociar agua con vinagre.

Que debemos corregirle a los cachorros

Que debemos corregirle a los cachorros

Si mordisquea lo que no debe
A los cachorros les entusiasma mordisquearlo todo, por naturaleza; también lo hacen especialmente durante el período de dentición para calmar el dolor en las encías. No es una buena costumbre y, como tal, deberemos erradicarla antes de que nos provoque algún disgusto. Si le sorprendemos mordiendo algo no permitido le llamaremos la atención diciéndole “no” o “eh”, y desviando su atención hacia los juguetes. Le acariciaremos y le diremos en un tono alto y alegre “buen chico” cuando mordisquee su juguete. Debemos pensar que si en algún momento nos hace gracia que se lleve a la boca algún objeto “prohibido”, y permitimos que lo haga, por ejemplo, porque es algo viejo o roto, no entenderá que en otra ocasión le riñamos por hacer lo mismo con un objeto que puede ser nuevo o más caro pero que para él es igual. Por lo tanto no se lo permitiremos en ninguna ocasión.
Existen productos con mal sabor, pero inofensivos, para aplicar sobre muebles u objetos que no queramos que muerda; si decidimos usarlos nos aseguraremos que sean adecuados y seguros tanto para el cachorro como para los muebles.

Si gruñe o muerde
Hay que prevenir este comportamiento ya que el perro adulto que muerde lo hace porque de cachorro no se le educó. No nos debemos fiar de un perro que ya ha mordido alguna vez. Si gruñe, lo ataremos con la correa y diremos “no”, después seguiremos jugando. Si no deja de hacerlo, dejaremos de jugar.

Si llora o hace gemidos

El cachorro nos identificará con su camada y querrá estar siempre con nosotros, así que si le dejamos solo puede inquietarse ya que no sabe cuando volveremos; esta ansiedad puede provocar que llore o incluso que aúlle.
Para que se sienta seguro y protegido debemos enseñarle a quedarse solo en casa haciendo que esté a ratos en su casita, que hace la función de guarida, mientras nosotros también estemos. Cuando salga le premiaremos para reforzar su actitud. Iremos aumentando gradualmente el tiempo que estemos fuera de casa, y evitaremos dramatizar al irnos o al llegar ya que le provocaremos ansiedad; debemos ser cuanto más naturales, mejor. Para que se sienta mejor cuando no estemos le dejaremos juguetes y encenderemos una radio en alguna habitación para que oiga voces y esté más tranquilo.

Si ladra excesivamente
El cachorro siempre ladra por algún motivo: puede que está aburrido, porque reclama o protege su territorio o para llamar la atención. Le corregiremos el vicio de ladrar demasiado diciéndole “no” o “eh” en voz alta, y lo evitaremos premiándolo cuando no lo haga y dedicándole 20 minutos diarios de ejercicio. Si ladra cuando nos vamos le dejaremos juguetes para que se distraiga.

Si se abalanza sobre la gente

Es importante que el cachorro sepa cómo debe saludar a la gente sin saltarle encima. Para ello necesitará aprender las órdenes “fuera” y “sentado” y le tendremos que atar con una correa cuando recibamos visitas en casa o fuera de ella. Cuando quiera subírsele a alguien tiraremos de la correa y diremos “fuera”, con un tono grave, y nos dirigiremos a él de manera un tanto amenazante; cuando veamos que se va retirando le diremos “sentado” a la vez que le ayudamos a adoptar esta situación. Le premiaremos cuando se haya sentado.

Si tiene el vicio de pedir
No le daremos comida cuando estemos comiendo en la mesa ya que entonces lo hará constantemente. Le daremos de comer antes que nosotros y le ignoraremos si se acerca a la mesa; si pide le diremos “no”. Puede que sea necesario que le tengamos que dejar en su casita o enseñarle a que se tumbe en su cama a la hora de nuestra comida.

Si busca en la basura
Cuando el cachorro busca sus presas está actuando de manera territorial, cosa que dificultará la corrección del problema. Para corregirle, lo sacaremos a pasear con una correa larga para dejar que vaya buscando, y cuando llegue al límite de la correa, entonces estiraremos y le diremos “no”. Aprenderá después de repetir la acción varias veces.

Si intenta huir
Debemos mostrarle los límites del jardín o de la zona de la cual no puede salir. Para que aprenda cuáles son estos límites lo pasearemos con la correa y diremos “no” y le haremos retroceder cada vez que los sobrepase. Aun así, lo mejor es tener limitado el espacio que no debe sobrepasar y atarlo con la correa cuando estemos fuera de casa.

Que debemos enseñarle al cachorro

Que debemos enseñarle al cachorro

Que sea obediente
Es primordial que el cachorro responda a su nombre y acuda cuando le llamemos para controlarle y llamarle la atención cuando actúe indebidamente. Debe aprender rápidamente la orden “ven”, así que le llamaremos a menudo y le premiaremos cuando obedezca. También aprenderá a asociar esta orden con experiencias positivas.
A partir de las siete u ocho semanas podremos empezar a adiestrarle con cosas sencillas, como por ejemplo a que lleve el collar y la correa poniéndoselos a ratos por casa: si al principio no le gusta, ya se acostumbrará. El collar y la correa son imprescindibles para el adiestramiento y deben ser adecuados para cada cachorro. También necesitaremos una correa de adiestramiento de unos dos metros aproximadamente y de piel, ya que las de nylon resbalan fácilmente.

A partir de los tres meses ya podremos sacarle a pasear con la correa una o dos veces al día, y en cuanto tenga seis ya podremos empezar con el adiestramiento de obediencia.

¿Cómo lo haremos? Al principio deberemos combinar las sesiones de entrenamiento con juegos para mantener su atención. Las sesiones no durarán más de 10 o 15 minutos al día para que resulten más amenas y provechosas. Hablaremos y nos moveremos con autoridad y utilizaremos siempre el mismo tono de voz y las mismas palabras para dar una orden.
Deberemos enseñarle a ser sumiso así que lo levantaremos, y cuando haya dejado de forcejear lo pondremos boca arriba y le acariciaremos la barriga, mostrando así nuestro dominio.
Los cachorros aprenden por repetición, así que tendremos que ser pacientes y seguir enseñándole las cosas hasta que las haga, y cuando lo consiga le premiaremos y le acariciaremos. Podemos premiarle con alguna galleta pero debemos tener presente que su motivación tiene que ser complacernos, no la comida.
Procuraremos terminar las sesiones de manera positiva, así que si en una sesión no ha conseguido aprender una orden nueva, le daremos alguna que le salga bien para poder premiarle.
No perderemos nunca los nervios ni le pegaremos si durante el aprendizaje si no nos obedece; él no lo entendería y nos cogería miedo.

*Consejo práctico: ¿Qué hacer si el cachorro se pierde?
Que el cachorro nos obedezca es vital porque si no lo hace puede perderse. Para poder recuperarlo si se pierde lo llevaremos identificado con una placa o microchip, pero, aun así, seguiremos estos consejos:

-Mostrar su foto a los vecinos e indicarles dónde y cuando fue visto por última vez.
-Colgar carteles por la zona, en establecimientos y escuelas, con su foto, una breve descripción y un teléfono o dirección donde nos puedan localizar si lo encuentran.
-Consultar en las protectoras de animales si lo han encontrado y colgar también carteles allí.
-Poner un anuncio en la prensa local con los mismos datos.

Que haga sus necesidades correctamente
El objetivo es conseguir que el cachorro no haga sus necesidades dentro de casa. Previamente a este aprendizaje en el exterior, es necesario que esté vacunado y desparasitado ya que, si no, puede que no sepa controlarse.

Este aprendizaje requiere cuatro pasos básicos:

1. La constancia en los horarios de las comidas
Es lo más importante; si le alimentamos cada día a la misma hora su aparato digestivo se regulará y el cachorro querrá defecar después de las comidas. Tras las comidas le sacaremos a pasear, siempre al mismo sitio. Nos quedaremos a su lado y le diremos con tono alegre “venga” o “haz pipí” para que vaya asociando estas palabras a hacer sus necesidades. Cuando acabe, le felicitaremos y regresaremos a casa. Para que no se confunda, no alargaremos demasiado el paseo.
Puede que el cachorro tenga ganas de orinar o defecar al levantarse por la mañana, después de la siesta, tras beber agua, después de jugar o antes de irse a dormir. En caso de tener más de una puerta de salida, utilizaremos siempre la misma para sacarle, de manera que pueda avisarnos olfateándola o arañándola cuando quiera ir a hacer sus necesidades.
*Consejo práctico: Cuando el cachorro olisquea el suelo, camina en círculos o se agacha quiere decir que tiene ganas de orinar o defecar. En cualquiera de estos casos le sacaremos a pasear cuanto antes.

2. Proporcionarle un rinconcito y sacarle fuera
Cada mañana le sacaremos de su casita y le llevaremos de paseo atado con su correa para que haga sus necesidades; después le premiaremos. Si le sacamos con regularidad o después de cada comida no hará sus necesidades dentro. Mientras esté aprendiendo no le dejaremos corretear por la casa sin vigilancia, y si tenemos que dejarlo solo lo haremos en una habitación que sea fácil de limpiar, como el lavabo.
Para saber cuanto tiempo puede permanecer sin salir del transportín añadiremos un uno a su edad en meses; es decir, un cachorro de dos meses no estará más de tres horas. Si nos ausentamos por mucho tiempo deberemos pedir a alguien que lo saque a pasear. No dejaremos a un cachorro adulto más de ocho horas solo ya que entorpeceriamos su ejercicio y socialización.
Si seguimos estas pautas, el cachorro estará educado en cuatro o seis semanas, aunque, como cada cachorro es diferente, puede que no lo consiga hasta los seis meses. Hay que tener paciencia y constancia.

3. Saber corregirle
Es probable que al cachorro se le escape alguna vez la orina o las heces. Contrariamente a lo que podemos haber oído muchas veces, no es bueno castigarle frotándole el hocico contra sus excrementos, ni chillándole, ni pegándole, ni sacándole fuera de casa; este castigo podría confundirlo. Lo que debemos hacer es llevarlo hasta donde lo ha hecho y decirle “no” en un tono de voz bajo y firme. Le secaremos con un papel y le llevaremos, con el papel, a la zona donde tiene que defecar. Si le vigilamos no lo hará, pero si observamos que tiene ganas de hacerlo, le diremos “no” y le llevaremos al lugar indicado.

4. Utilizar un neutralizador de olores
Los perros tienen un olfato mucho más sensible que el nuestro, de manera que si ha orinado o defecado en algún lugar de la casa y no hemos eliminado completamente el olor volverá a ese lugar. Tendremos que utilizar neutralizadores especiales que son más efectivos que los detergentes normales; los encontraremos en tiendas de animales.
*Consejo práctico: Los periódicos
Una solución temporal antes que el cachorro esté vacunado y pueda salir a hacer sus necesidades, es que aprenda a hacerlas en papeles de periódico. También es una opción para perros de raza pequeña o para perros de personas que no pueden sacarlos a menudo. Para el aprendizaje nos servirán los cuatro pasos comentados, pero, si es macho, también tendrá que aprender a no levantar la pata cuando orine en los papeles.
Si después de aprender a hacer las necesidades dentro de casa, le cuesta aprender a hacerlas fuera, deberá aprender que en casa sólo las hará cuando no se pueda salir.

Que juegue
El juego y el ejercicio son muy necesarios para el correcto desarrollo de nuestro cachorro y contribuyen a mejorar nuestra relación con él y a su socialización, a la vez que hacen que elimine de manera saludable los excesos de energía. Cuando quiera jugar nos lo indicará rozándonos con su hocico, tirando de nuestra pierna o con el “saludo de juego”, esto es con la cabeza y el pecho inclinados hacia el suelo y las extremidades posteriores levantadas. Los juegos que les resultan más divertidos porque estimulan sus instintos son el escondite, el pilla-pilla, buscar cosas, etc. Pero debemos evitar que llegue a aburrirse del mismo juego y de los mismos juguetes, así que los iremos variando de vez en cuando.

A socializarse
Cuando adoptemos al cachorro no solamente deberá adaptarse a su nueva casa sino que también tendrá que aprender a socializarse y a relacionarse con los niños, con los otros animales que tengamos, con las visitas, y en general con la gente de su entorno o de la calle y con los diferentes ambientes sociales, para la cual cosa le llevaremos a diferentes tipos de actos en el exterior (siempre atado con la correa). Para que su conducta sea correcta deberá familiarizarse con todos y nosotros, como educadores, se lo tendremos que enseñar. Veámoslo:

· La relación con los niños: Es evidente que el respeto entre el niño y el animal tiene que ser mutuo, por lo tanto, lo primero que deberemos de hacer es enseñar al niño que el cachorro no es un juguete, que es un ser vivo al que tiene que cuidar y no hacer daño. Aunque la mayoría de niños adoran a los animales puede ser que sin querer abusen de ellos para jugar tirándoles de las orejas, la cola o el pelo. Esto es lo que se tiene que evitar. El encuentro del niño con el cachorro tiene que ser progresivo, para que el cachorro se acostumbre a él. El niño deberá aprender cómo cogerlo y sujetarlo correctamente así como saber que no debe asustarlo, empujarlo o moverlo bruscamente o acercársele demasiado deprisa ya que el cachorro podría reaccionar violentamente. Para los cachorros incluso un niño es grande así que será mejor que el niño (y los adultos) se siente en el suelo para jugar con él. No dejaremos nunca a un niño y un cachorro sin vigilancia.                       

En cuanto a los bebés deberemos tomar precauciones. El bebé es diferente al resto de las personas ya que huele diferente, no se mueve, no habla, etc. y la percepción que el cachorro tendrá de él también será diferente. Para que se acostumbre deberemos ir acercándolos progresivamente, así que la primera vez no estarán más cerca de medio metro; iremos acortando cada vez en unos treinta centímetros la distancia entre ellos. Después de varios días o semanas el cachorro empezará a olisquear al bebé, deberemos vigilar con mucha atención y permitir que lo haga cuando lo creamos oportuno observando su actitud. En general los cachorros se adaptan enseguida los bebés pero a algunos les puede costar más.

· La relación con otros animales: Deberemos mostrar al cachorro a los otros animales que tengamos en casa y lo haremos con precaución y progresivamente; no les dejaremos solos hasta que sean amigos. Es posible que el otro animal, sea cual sea, sienta celos del nuevo cachorro así que para evitarlo le compensaremos con más cariño y atención. Si el encuentro es con un perro adulto los mantendremos a los dos atados; puede que el perro adulto tarde un poco en aceptar al nuevo cachorro pero no hay que forzarlo, hay que se conozcan a su ritmo.

· La relación con las visitas: Saber comportarse ante las visitas es primordial para la socialización del cachorro ya que le ayudará a perder el miedo a los extraños y le hará más cordial. Hasta que aprenda a comportarse debidamente, le ataremos con su correa para que se abalance sobre la gente, haremos que se siente y que se queda así mientras le saludan o le acarician. Para que el cachorro responda a este aprendizaje es imprescindible que las visitas respeten a nuestro animal y le traten correctamente.

Órdenes concretas
Podemos enseñar muchas cosas a nuestro cachorro pero para conseguirlo deberá aprender primero una serie de órdenes básicas sin las cuales no seria posible ningún otro aprendizaje.

· Para que venga: podremos empezar a enseñársela a las siete semanas de edad. Le llamaremos cuando esté comiendo diciéndole “ven” o “here”, y cuando venga le premiaremos inmediatamente. Haremos que nos siga cuando le digamos “ven” o “here” seguido de su nombre.
El método “de la correa”: nos sentaremos en el suelo a unos metros del cachorro que llevará la correa; le diremos “ven” o “here” y su nombre en tono alegre y tiraremos de la correa suavemente; le recibiremos agachados sobre las rodillas y con los brazos abiertos. Es posible que cuando llegue esté tan contento que se abalance sobre ti o incluso se orine; no le riñas al momento, deja que muestre su alegría y después haz que se siente cuando se acerque.
· Para que se siente: mostraremos una galleta a la altura de su cabeza mientras decimos “sentado” o “sit”; moveremos la galleta por encima de su cabeza y hacia atrás mientras se sienta. Le premiaremos con la galleta.
El método “de la correa”: situaremos el cachorro a nuestra izquierda y sujetaremos la correa con la mano derecha. Con la mano izquierda presiona su grupa mientras tiras suavemente de la correa hacia arriba. Al tiempo que tiramos de la correa diremos “sentado” o “sit”. Le premiaremos cuando se siente. Después le daremos la orden mientras tiramos de la correa pero sin presionar sobre su grupa. Cuando lo haga bien lo repetiremos sólo dando la orden para que aprenda a obedecerlas.
· Para que se esté quieto: con el cachorro a nuestra izquierda sujetaremos la correa por encima de su cabeza, tirando de ella lo suficiente para que se esté quieto. Pondremos la mano izquierda con la palma levantada y los dedos juntos frente a su hocico y diremos “quieto” o “stop”. Colocaremos el pie derecho delante de él para evitar que se mueva.
Repetiremos alejándonos del cachorro uno o dos pasos cada vez. Si viene hacia nosotros repetiremos la orden a la vez que nos acercamos y levantamos las dos manos con las palmas levantadas. Si se mueve o se va, no le llamaremos; le cogeremos y volveremos a empezar sin alejarnos demasiado al principio.
· Para que permanezca a nuestro lado: con el cachorro a la izquierda daremos un paso adelante con el pie izquierdo. Si no se mueve, tiraremos de la correa y diremos su nombre y “al lado” o “….” mientras giramos hacia la derecha. El cachorro se quedará detrás nuestro y vendrá enseguida a nuestro lado. Le premiaremos. Si se va, le dejaremos y cuando la correa llegue al tope volverá. Para llamar su atención y motivarlo podremos usar una galleta o su juguete favorito. Cada vez que paremos le diremos “sentado” o “sit”; al final lo hará automáticamente.

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